El Tao, el camino de la vida a la felicidad.
La alimentación taoísta
Coma con moderación y disfrutará de una vida larga y saludable. La medida taoísta básica consiste
en comer hasta sentirse lleno en un 70 u 80 por ciento.
Bebe tu comida y mastica tus bebidas, lo cual quiere decir que los alimentos sólidos deben masticarse hasta que
adquieran una consistencia líquida antes de ser tragados, mientras que los líquidos deben ser
ingeridos tan lentamente como los alimentos sólidos.
Evite los alimentos y bebidas cuya temperatura sea extremadamente fría o caliente.
Uno de los peores crímenes digestivos es el de beber durante
las comidas agua con hielo u otros líquidos helados. Tales bebidas frías, al llegar a un estómago
lleno de comida, provocan el cierre por contracción de los minúsculos conductos que secretan los
jugos gástricos, con lo que interrumpen la digestión y desencadenan la putrefacción y la
fermentación del bolo alimenticio.
El vino y la cerveza, empero, constituyen excepciones a esta regla, porque son bebidas fermentadas (es decir,
predigeridas) que, al ser tomadas en cantidad moderada, contribuyen a facilitar la digestión.
Trofología: la ciencia de combinar los alimentos
En comparación con el concepto taoísta de equilibrio, la idea occidental de una dieta equilibrada
resulta simplista y superficial. Los médicos occidentales recomiendan a todo el mundo que tome un
poco de todo en cada comida, mezclando elementos tan dispares como la carne, la leche, féculas,
grasas y azúcar. Un consumo de comida tan indiscriminado no es muy distinto a llenar el depósito de un
automóvil con una combinación de gasolina, gasoil, alcohol y azúcar. Una mezcla así no podrá arder
eficazmente, proporcionará poca potencia y no tardará en atascar el motor a tal punto que le será
imposible seguir funcionando.
La recomendación que aparece citada al comienzo de este capítulo,
extraída de un libro ofrecido al emperador que fundó la dinastía Ming con ocasión del centésimo
aniversario del autor, refleja claramente el hecho de que los antiguos chinos eran muy conscientes de la
importancia de una correcta combinación de los alimentos. Esta sabiduría también la poseyó en otro
tiempo Occidente, como lo demuestra la estricta norma mosaica de que nunca se debe consumir carne y
leche en la misma comida.
Norma: Consuma las proteínas concentradas, como carne, pescado, huevos o queso,
separadamente de las fêculas concentradas como el pan, las patatas y el arroz. Por ejemplo, coma
tostada o huevos para desayunar, la hamburguesa o el panecillo para almorzar, carne o patatas para
cenar.
Las enzimas: la chispa culinaria de la vida
Otro importante principio en el
Tao de la alimentación es el de elegir alimentos frescos con preferencia a
los pasados, los vivos antes que los muertos y, en la medida de lo posible, consumirlos ya sea crudos
o muy poco cocidos.
Dieta y nutrición
La comida y la bebida son necesarias para nutrir la vida. Pero si se ignora que las naturalezas de las
diversas sustancias pueden ser opuestas entre sí, y se las consume juntas indiscriminadamente, los
órganos vitales pierden su armonía y no tardan en presentarse desastrosas consecuencias. Por
consiguiente, quienes deseen nutrir sus vidas deben evitar cuidadosamente infligirse este perjuicio.
[Chia Ming, El conocimiento esencial para comer y beber, 1368]
Una de las grandes ventajas de aprender el Tao consiste en que sus principios básicos son aplicables a
todo, desde lo macrocósmico hasta lo microscópico. En el caso de la nutrición, el principio fundamental
taoísta de mantener el equilibrio entre el Yin y el Yang se aplica armonizando las Cuatro Energías y los
Cinco Sabores de los alimentos.
Las Cuatro Energías de los alimentos son calor, tibieza, frescor y frío. Estas categorías definen la
naturaleza y la intensidad de la energía que se libera en el organismo humano al ser digerida la comida.
Los alimentos calientes y tibios corresponden a Yang; los frescos y los fríos corresponden a Yin. Los
primeros son estimulantes y generan calor, mientras que los segundos son calmantes y refrescan los
órganos.
[Escritos recogidos del libro: El Tao de la salud, el sexo y la larga vida. Autor: Daniel Reid.
Ediciones Urano.]