El Tao, el camino de la vida a la felicidad.
La Meditación taoísta
En cuanto a sentarse quieto, se trata en realidad del término chino para meditación. La palabra
meditación confunde o asusta a numerosos occidentales, puesto que implica meditar en alguna idea
profunda, pero perpetuamente abstrusa, que nunca logra definirse a satisfacción de nadie. En las
tradiciones budista y taoísta, empero, la no actividad de la meditación conlleva un serio esfuerzo para
vaciar por completo la mente, en vez de llenarla con profundidades intelectuales. Esta clase de
meditación resulta al mismo tiempo relajante y sumamente vigorizadora, ya que limpia la mente de la
incesante cháchara interna que agobia y entorpece el espíritu durante la actividad normal. Las
subsiguientes calma y claridad mental posibilitan toda suerte de percepciones intuitivas espontáneas
sobre el Tao.
Meditar para obtener salud y longevidad
Aunque no esté usted interesado en cultivar la inmortalidad espiritual, la meditación básica sigue
ofreciendo grandes beneficios potenciales para aquellos que pretenden disfrutar de salud y longevidad
en esta vida. Sentarse quieto sin hacer nada es la única forma que existe de proporcionar a su mente
un descanso completo.
Durante el sueño, el cuerpo reposa y restaura su vitalidad, pero la mente vaga
por el país de las fantasias, en un viaje tan emocionante que algunas personas no paran de agitarse
durante toda la noche. Los sueños y las pesadillas pueden llegar a ser tan agotadores para la mente que
se despierta uno más cansado que cuando se acostó. Incluso cuando descansa usted tranquilamente en
una butaca con los ojos cerrados, la mente va incesantemente de una cosa a otra, se llena de inútiles
conjeturas y crepita de estática cerebral.
Sólo después de emprender un programa regular de meditación podrá empezar a apreciar lo difícil que
resulta calmar el espíritu, silenciar el incesante diálogo interno que constantemente se atropella en la
conciencia y serenar al mono juguetón de la mente. Sin embargo, bastan 30 o 40 minutos de
ininterrumpida meditación profunda para dejar el cerebro más descansado que tras varias horas de
sueño, el espíritu tan lúcido y claro como un amanecer sin nubes, el tumultuoso océano de la mente tan
sereno y plácido como un lago de montaña en un día sin viento.
Sólo una mente clara y plácida puede
servir como el espejo interior que refleja las verdades eternas del Tao. No hay nada de mágico ni
misterioso en esta meditación. Es un ejercicio mental tan preciso, práctico y eficaz como lo son las
flexiones para el cuerpo y la respiración para la energía.
Uno de los principales logros y beneficios que proporciona la meditación para la salud y la longevidad es
la ecuanimidad que confiere al espíritu. A través de la meditación se llega poco a poco a comprender que
la mayor parte de las preocupaciones que nos agobian no son sino ilusiones mentales creadas por
nosotros mismos, sin base alguna en la realidad, y que la mayor parte de las tensiones mentales son
consecuencia directa de la vulnerabilidad mental, tal y como la enfermedad física es consecuencia de la
vulnerabilidad física.
La meditación permite obtener unas perspectivas de la vida que no pueden hallarse en ningún otro lugar,
porque la meditación crea un estado mental en el que las cosas se perciben de una forma distinta a la
conciencia ordinaria. Una de estas percepciones es la constatación de que nada en el mundo es
absolutamente bueno ni absolutamente malo, completamente correcto ni completamente equivocado.
Una persona corriente, por ejemplo, podría sentirse totalmente desolada al despertar una mañana para
descubrir que se había quedado sin empleo. Quizás incluso podría suicidarse. Un meditador, en cambio,
en vez de desmoronarse bajo la tensión podría limitarse a sonreír y tomarse las cosas como vienen,
sabedor de que este acontecimiento en apariencia malo puede en realidad conducir a una buena
oportunidad un poco más adelante, como un empleo mejor, por ejemplo.
A medida que la mente se va relajando, es posible notar cómo se ablandan las facciones,
como si la cara estuviera derritiéndose. Esta sensación es especialmente perceptible alrededor de los
ojos, en la frente y en los músculos de las mandíbulas. Esta completa relajación facial suaviza los surcos
marcados en la piel y ayuda a planchar las arrugas que rodean a los músculos más tensos. Para
favorecer el rejuvenecimiento de los músculos faciales con la meditación, es conveniente practicar antes
los ejercicios de estiramiento facial y movimiento de ojos durante algunos minutos. Bastan unos cuantos
meses de esta práctica para obtener claros resultados.
La meditación nos enseña las lecciones de la impermanencia y la relatividad y nos
muestra cómo fluir con las corrientes del constante cambio en vez de intentar combatirlas.
La meditación equilibra la energía y armoniza los Tres Tesoros bajo la dirección del espíritu. Cuando se
está meditando, la mente se hace cargo del cuerpo y de la respiración, en lugar de dejar que sean
éstos quienes lleven la iniciativa, como sucede en la actividad normal. Con el tiempo, esta práctica acaba
dejándose sentir en las actividades ordinarias.
Por ejemplo, le resultará más fácil controlar su dieta, y los
hombres no encontrarán tanta dificultad para controlar la eyaculación. La práctica habitual de la
meditación acostumbra al cuerpo y a la respiración a obedecer las órdenes de la mente, cosa que
invierte el constante gasto del espíritu que resulta de la indisciplinada pérdida de esencia y energía.
La meditación también da otra perspectiva al tiempo. La mayoría de la gente suele decir: Tengo muchas
ocupaciones, no me queda tiempo para meditar.
Pero estas mismas personas luego se pasan dos o
tres horas en un bar tomando copas a la salida del trabajo o cinco o seis horas mirando la televisión cada
noche. Las horas así gastadas pasan como el viento, dejando la mente entorpecida con inútiles retazos
de información, distorsionadas imágenes de la vida y con la impresión de que verdaderamente no hay
tiempo para nada. Sin embargo, media hora de meditación puede incluirse aun en la agenda más cargada,
y sus resultados inevitablemente merecen esta pequeña inversión de tiempo.
Según el éxito que tenga el meditador en desprender su mente de la conciencia convencional y liberarla por un rato de su
autoimpuesta profusión de chatarra mental y valores arbitrarios, 30 minutos de meditación pueden
parecer tres horas o tres minutos.
La meditación constituye una excelente terapia para todos los que sufren de hipertensión, nerviosismo,
eyaculación precoz, indigestión, ansiedad y otros trastornos crónicos causados por la tensión y el subsiguiente
desequilibrio de las funciones vitales. El hecho de sentarse quieto sin hacer nada vuelve más
lento y regular el pulso de todos los biorritmos vitales, especialmente los del corazón y del aparato
respiratorio, que a su vez regulan todos los demás.
La meditación da a los Tres Tesoros y a todos los
órganos vitales una puesta a punto diaria, mejorando su armonía funcional y equilibrando sus
energías. Durante la meditación, el cuerpo y la mente se relajan en suficiente medida para que los
canales de energía vital se abran y conduzcan el Qi hasta el último tejido y la última célula del cuerpo,
restaurando así la vitalidad general del organismo.
Las damas y los caballeros preocupados por su apariencia física estarán sin duda interesados en saber
que la meditación habitual embellece la cara. Para esbozar una sonrisa o fruncir el ceño hace falta activar
más músculos que para lanzar una pelota o aliñar una ensalada. En el estado de conciencia normal,
los músculos faciales están constantemente tensándose y relajándose, contrayéndose y estirándose, en
una espasmódica y agotadora danza que refleja el desasosiego de la mente y la intensidad de las
emociones en conflicto.
Aun durante el sueño, el rostro no deja de contorsionarse según la mente se deja
llevar por los sueños y los pensamientos subconscientes. Con el tiempo, la cara acaba surcada por
profundos pliegues y arrugas. La meditación da a los músculos faciales la posibilidad de descansar y
recuperarse. A medida que la mente se va relajando, es posible notar cómo se ablandan las facciones,
como si la cara estuviera derritiéndose.
Esta sensación es especialmente perceptible alrededor de los
ojos, en la frente y en los músculos de las mandíbulas. Esta completa relajación facial suaviza los surcos
marcados en la piel y ayuda a planchar las arrugas que rodean a los músculos más tensos. Para
favorecer el rejuvenecimiento de los músculos faciales con la meditación, es conveniente practicar antes
los ejercicios de estiramiento facial y movimiento de ojos durante algunos minutos. Bastan unos cuantos
meses de esta práctica para obtener claros resultados.
Mientras aprenden a sentarse quietos sin hacer nada, los principiantes deben tener en cuenta una
serie de orientaciones básicas de orden práctico. Los tres principales centros de atención son el
cuerpo, la respiración y la mente, o sea, los Tres Tesoros de la esencia, la energía y el espíritu. Un
antiguo texto sobre alquimia interior aconseja: Cierra los tres tesoros externos del oído, la vista y el
habla a fin de cultivar los tres tesoros internos de la esencia, la energía y el espíritu.
[Escritos recogidos del libro: El Tao de la salud, el sexo y la larga vida. Autor: Daniel Reid.
Ediciones Urano.]